Congreso del Futuro
DÍA MUNDIAL CONTRA LA DESERTIFICACIÓN Y LA SEQUÍA

DÍA MUNDIAL CONTRA LA DESERTIFICACIÓN Y LA SEQUÍA

Bajo el lema “Nuestra tierra. Nuestro hogar. Nuestro futuro”, hoy 17 de junio se conmemora el DÍA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA DE DESERTIFICACIÓN Y LA SEQUÍA -fecha establecida en 1994 por la  Asamblea General de las Naciones Unidas-  que para este 2017 invita a  todos los países a realizar acciones con el fin de generar conciencia social sobre las causas y consecuencias que provoca en las personas no atender dicho fenómeno.

En la actualidad, la desertificación y la sequía afecta directamente a 250 millones de habitantes del mundo y pone en riesgo a mil millones más en 100 países, por esa razón el tema de este año está centrado en la degradación de la tierra y la migración. 

Cabe destacar que en tan solo 15 años, desde 2000 a 2015, el número de migrantes en el mundo ha aumentado de 173 a 244 millones por esa razón el objetivo es fortalecer la resiliencia de las comunidades frente a las múltiples dificultades del desarrollo mediante la gestión sostenible de la tierra.

Este día nos debe recordar a todos la importancia del suelo en la producción de alimentos y generación de empleo, así como su contribución a la sostenibilidad, estabilidad y seguridad de las zonas afectadas por la desertificación.

EL AGUA ELEMENTO ESENCIAL

Imagen foto_00000005En el pasado Congreso Futuro 2017, Daniel Ronen, doctor en Química del Instituto Weizmann, manifestó que una de las razones extrañas que se dan por la falta de agua es de culpar a la naturaleza y el cambio climático. “El problema es que la sequía es fruto de la improvisación”, señaló.

De la misma forma, el experto indicó que los grandes problemas de agua a nivel mundial son por falta de expertos y buenos profesionales en hidrología, la lucha por el poder y la falta de gerenciamiento cuantitativo del recurso en cuanto a calidad y cantidad, es decir, pensar que es lo que hay que hacer.

“Existe una necesidad urgente porque se comienza a suministrar efluentes cloacales como agua potable, casos que ocurren en Estados Unidos, Australia e Inglaterra (…) Les recomiendo leer el libro llamado COLAPSO en el que se analiza cómo ha desaparecido de la superficie de la Tierra todo tiempo de civilización y entre ellos, la caída del Imperio Romano debido a que bebía agua provenientes de tuberías de plomo”.

Al finalizar su conferencia,  Ronen indicó que “lo que nos queda preguntarnos es si en temas referentes al agua el hombre es o no un animal racional”.

PARA TENER ENCUENTA EN ESTE DÍA

¿QUE ES LA DEGRADACIÓN?

La desertificación es la degradación de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. Está causada fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas.

Este proceso no hace referencia al avance de los desiertos existentes. La desertificación se debe a la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas, que cubren un tercio de la superficie del planeta, a sobrexplotación y el uso inadecuado de la tierra. La pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoreo y malas prácticas de riego afectan negativamente a la productividad del suelo.

 ¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE LA DESERTIFICACIÓN?

De acuerdo a los datos aportados por Naciones Unidas, la  desertificación es causada por:

La desaparición de la cubierta vegetal que mantiene la capa fértil del suelo, debido a la tala de árboles y arbustos por su valor maderero, uso como combustible o para obtener tierras para cultivos.

El sobrepastoreo, o excesiva carga ganadera, impide la regeneración de las plantas al ritmo que son consumidas por los animales, que con sus pisadas destruyen la capa superior del suelo.

La agricultura intensiva, que agota los nutrientes del suelo.

En estas circunstancias, el viento y el agua se encargan del resto. Agravan la situación arrastrando la capa superficial de suelo fértil y dejando atrás tierras improductivas. La persistencia de esta combinación de factores acaba por convertir las tierras degradadas en desiertos.

EFECTOS DE LA DESERTIFICACIÓN

La desertificación es un problema mundial que conlleva repercusiones graves para la biodiversidad, ecoseguridad, la erradicación de la pobreza, la estabilidad socioeconómica y el desarrollo sostenible.

Los ecosistemas de las zonas secas son ya frágiles de por sí. Su degradación puede tener efectos devastadores para la población, la cabaña ganadera y el medio ambiente. Millones de personas se verán desplazadas en los próximos años como consecuencia de la desertificación.

Este fenómeno no es nuevo. De hecho ha sido un elemento fundamental en la historia de la humanidad, contribuyendo a la caída de grandes imperios y desplazando a las poblaciones locales. Sin embargo, se calcula que en la actualidad el ritmo de degradación de las tierras cultivables aumenta a una velocidad entre 30 y 35 veces superior a la histórica.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Reforestar y regenerar las especies arbóreas.

Mejorar la gestión del agua, mediante el ahorro, la reutilización de las aguas depuradas, almacenamiento del agua de lluvia, desalinización o, en su caso, el riego con agua de mar de las plantas halófilas.

Mantener el suelo mediante el uso de vallas para frenar el avance de las dunas, barreras arbóreas para proteger frente a la erosión eólica, etc.

Enriquecer e fertilizar el suelo a través de la regeneración de la cubierta vegetal.

Posibilitar el desarrollo de los brotes de especies arbóreas nativas mediante la poda selectiva. Los residuos de la poda se pueden emplear para abonar los campos, y así aumentar la capacidad de retención de agua del suelo y reducir la evapotranspiración.

FUENTE: DíA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA LA DESERTIFICACIÓN Y LA SEQUÍA, ONU